

Las focas son animales de lo más entrañables, yo creo que porque, como nosotros, cuando son crías toman leche, porque tienen esa forma así como de torpedo inofensivo, por sus ojos negros y llorosos. Las focas que viven es sitios helados y nadan en aguas heladas y se comen peces a punto de ultracongelar. Las focas que cuando nacen pasan de estar a cerca de 40ºC en el útero materno a en segundos estar a más de 20 ºC bajo cero, que a ver quien aguanta eso. Las focas que para un esquimal son como para nosotros un cerdo, toda una despensa repleta de alimento.
Este viernes al sur del el Golfo de San Lorenzo en el estrecho de Belle Isle (entre Québec, Terranova y Labrador), empezó un año más la tradicional matanza de focas, realmente de crías de foca, más fáciles de abatir que los ejemplares adultos. Las imágenes de esta cacería son estremecedoras un hombre con un gran palo en la mano mata a golpes a las pequeñas focas y el hielo se tiñe de sangre.
El sacrificio de estos mamíferos se debe a que su piel se emplea para la confección de prendas de abrigo. Aunque el gobierno del civilizado Canadá se esfuerza en decir que la caza de focas es cada vez más humana, lo cierto es que la foquita muere a palos o lo que es peor desangrada al ser desollada.
Las autoridades del civilizado Canadá, dicen que las poblaciones humanas de la zona viven de esta actividad y que es una forma sostenible de subsistir ya que la población total de las tres especies de focas que se cazan, suman unos 5 millones de ejemplares y que “sólo” se van a sacrificar 275.000 crías en poco más de 15 días.
Yo creo que las personas que, después de saber y ver como se obtienen las pieles con las que se hacen la ropa que llevan puesta, persisten en usar estas prendas tendrían que plantearse que harían si a su gato de ágora o a su terrier lo matasen a palos y le pusieran botones y ojales. Sólo se me ocurre gritar viva el Gore Tex.
Una colaboración de Francisco Martínez (OCCA. Oficina de Comunicación Concello de Abegondo)

